Descripción
Declaración de obra:
Obra que da el nombre a la colección completa. Elegante equilibrio entre grises, turquesas y colores cálidos la presente obra es de la cual toma el título la exposición, aquí se nos muestran las dos vertientes espirituales de nuestra idiosincrasia mexicana, por un lado el Cristo con formas de dios griego, por el otro Quetzalcóatl; ambas figuras enseñaron conocimientos ancestrales a los hombres, ambos ayudaron a crear el mundo en el que pisó el humano y ambos partieron pero prometieron volver ¿podría decirse que ambos nos abandonaron? De forma imponente, Coatlicue se vuelve de una figura tan fuerte como lo es con su cabeza de serpientes, en una madre, un elemento que a los mexicanos nos es sumamente familiar rodeado de símbolos nuevos de Dioses tecnológicos. En la pieza se ve el uso controlado del color y los contrastes entre las texturas de metal, de piedra, de piel y la inquietante atmosfera de donde surge Coatlicue, es una pieza llena de detalles que se descubren cada que se ve. Una obra elegante y sumamente exclusiva que responde a la estética neo-mexicana.


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